
Hoy en día seguro que ya son muchos los que han visto esta película protagonizada por Will Smith titulada 7 almas.
Reconozco que la película, nada más empezar, sabes cómo va a acabar pero lo siento, soy una sentimentalista y a pesar de ver muchos anuncios en televisión no he podido resistirme a llorar un poquito al final de la misma.
Y es que lo merece, a ver quién puede hacer lo que hizo el protagonista cuando al fin había encontrado la paz que estaba buscando y que necesitaba. Pero primó más subsanar su error que ser egoísta y ser feliz sólo el.
La película al principio parece no tener ni pies ni cabeza, es decir, empiezas a verla y como no sabes lo que pasa y ni por qué hace lo que hace te quedas un poco extrañada. Pero conforme va avanzando la misma te vas dando cuenta de detalles que van tomando sentido.
La escena que más me fascinó, en dos partes, es la del pez (si se le puede llamar así) cuando el padre del protagonista le dice que es el animal más mortífero y letal que existe y, por supuesto, la escena final de Will Smith, en la bañera, increíble (y en la cual seguro que se te escapan varias lágrimas).
En definitiva, si no has visto la película, ya puedes estar buscándola porque merece la pena.
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