
El contenido de la obra de Michael Moore justifica el visionado de de sus documentales, la calidad narrativa, experimental u otros factores que hacen destacar al documental cinematográfico, por encima de simple reportaje televisivo, carece de importancia en la obra de Moore.
El realizador es directo, con el propósito de que los conceptos que debate lleguen al mayor número de personas y que el espectador no se pierda en ninguna dialéctica difícil de comprender.
Lo importante en Michael Moore es aquello que quiere transmitir, no la forma de hacerlo. Desde el segundo punto de vista estamos frente a un documental pobre, nada cinematográfico e incluso más flojo que sus anteriores trabajos. Pero ateniéndonos al primer aspecto, el mensaje es claro, la información maravillosa y se trata de un documental inmensamente recomendable, divertido y entretenido.
Michael Moore lleva al cine un formato documental que ya había utilizado en la televisión con su programa The Awful Truth (La horrible verdad, 1999-2000). A mí a veces me parece ver en su fórmula narrativa –tanto en la televisión como en el cine- reminiscencias del programa Caiga quien Caiga (1997-2009), el reportero asalta a su “victima” inesperadamente a la salida o entrada de su lugar de trabajo, luego la interroga con preguntas comprometidas, después deja las respuestas en evidencia mediante un montaje paralelo que desmonta las mentiras si estás se han dado.
En Capitalismo: una historia de amor Michael Moore sigue las experiencias de varias familias que han sido desalojadas por no hacer frente a sus deudas, luego sigue la pista al dinero hasta llegar a las empresas causantes de la desdicha de los primeros. Y es ahí, en las decisiones de esas empresas donde descubrimos que todo no es lo que parece, que el sueño americano ni existe, ni existió y parece que no existirá. Esa idea tan noble, procedente de medios conservadores, de que con trabajo, tesón, esperanza, bondad, lucha… todo objetivo se consigue no es del todo cierto.
Michael Moore analiza el estado de la economía, la avaricia de los empresarios capaces de arruinar la vida al más pobre con tal de tener ellos cinco aviones privados en vez de tres.
Y uno de los datos más escalofriantes que también tiene su paralelismo en nuestro país y es de suponer que en todo el mundo, el gobierno parece ayudar más al que más tiene, y paradójicamente se rescata aquellos bancos y empresas causantes de la crisis, y aún peor se les exime de rendir cuentas.
Michael Moore también asalta a altos ejecutivos que se convierten en altos funcionarios, que luego serán aquellos que emiten leyes para proteger las/sus empresas.
A pesar de este argumento anti-liberal, anti-capitalista e izquierdista, Michael Moore posterga términos como socialismo, en un país los Estados Unidos de América todavía con prejuicios, esa palara aún es sinónimo de criminal, el ridículo movimiento anti-seguridad social –por ser considerada la seguridad social una idea socialista- lo demuestra.
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