22 Dic 09

 

El coreógrafo y bailarín televisivo Kevin Tancharoen tiene el infortunio de ser el responsable de rehacer un clásico del musical, no ya solo enfrentarse a la magnífica obra que nos dejo Alan Parker en 1980, sino hacer olvidar una serie de televisión que hasta la fecha todavía nos llega su eco, es suficiente advertir el éxito del reality show que bebe de la iconografía de Fama y que se denomina de la misma forma.

Fama se ha estrellado contra la taquilla y la crítica allí en su país de origen, y es de espera que un tanto de lo mismo ocurra en Europa y España.

Un musical con destino a un adolescente lo primero que tiene que ofrecer son canciones que logren encajar en el perfil del espectador, en 1980 fue algo conseguido, y premiada su banda sonora y su canción principal con sendos Oscar. Los responsables musicales de la película original fueron capaces de aunar calidad musical con comercialidad, tuvieron en cuenta los sonidos populares que se machacaban en las discotecas de aquellos años y utilizar ese género musical para la elaboración de unas canciones que fueron todo un éxito y que todavía hoy tarareamos.

No podemos decir lo mismo de la versión moderna, canciones explícitamente comerciales pero carentes de calidad, al menos la mayoría de ellas. Solo el tema de Fama, el mismo de la versión anterior –con nueva orquestación-, es el único que destaca.

Alan Parker nos mostró el sueño americano visto desde la vertiente de los más necesitados, muchachos que por falta de oportunidades solo podían optar a una enseñanza pública, en un centro alejado de las urbes más modernizadas y avanzadas.

La película dejaba reflejo de una época y la frustración de una generación que tenía poco donde escoger. También aprovechaba para hablarnos de la homosexualidad y la visión que se tenía de ella en aquella década, la emigración, las drogas y por supuesto lo que es capaz de dar uno por lograr un minuto de fama en un mundo demasiado competitivo.

También daba para reflexionar sobre la música popular del momento, las tendencias del futuro, y de cómo las nuevas generaciones dejaban de lado los clásicos de siempre. Una lucha entre el técno y Mozart, que afortunadamente gano el segundo, el técno hoy día esta relegado y Mozart continúa ocupando el lugar de siempre.

Alan Parker discurría mediante una narrativa alejada de las convenciones clásicas y que se adecuaba a los diferentes géneros musicales y artísticos que exponía Fama, fuera un monólogo cómico, la coreografía de un baile en plena calle o un concierto de violonchelo.

Desafortunadamente no podemos decir lo mismo de la nueva versión, interpretada por un casting de nombres muy conocidos en el mundo de la televisión pero no tanto en el círculo cinematográfico, salvedad de la actriz que interpreta a la directora del centro, Debbie Allen, la misma que hacia de profesora de danza en la serie de televisión y que hoy día todo el mundo recuerda, al menos su discurso: “La Fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”. Pero cuando vemos Fama 2009 nos da la sensación de que el sueño americano, la fama, esta al alcance de cualquiera en un mundo de colores y fantasía. Una película imposible de que el espectador se identifique con los maniquís que son sus protagonistas.


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2 Responses to “Critica de la película Fama”

  1. Bitacoras.com Says:

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    Valora en Bitacoras.com:   El coreógrafo y bailarín televisivo Kevin Tancharoen tiene el infortunio de ser el responsable de rehacer un clásico del musical, no ya solo enfrentarse a la magnífica obra que nos dejo Alan Parker en 1980, sino hacer ol…

  2. Estrenos de Cine 23 de Diciembre 2009 | EL ACOMODADOR Says:

    [...] Os dejamos el tráiler oficial y un link a nuestra critica: [...]

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