
Sara y Briaan Fitzgerald son un matrimonio con dos hijos, pero sus vidas darán un vuelco cuando a su hija de dos años de edad le diagnostican leucemia. La pareja deciden tener otro hijo para salvar la vida a su pequeña.
Nick Cassavetes, que ya probo su valía en el drama con El diario de Noa, regresa cogido de la mano de Camerón Díaz, para mostrar un film que reflexiona sobre la ingeniería genética y la ética.
Sara, la protagonista interpretada por Cameron Díaz deja aparcada toda su vida para dedicarse exclusivamente a buscar una solución que salve la vida a su hija. Pero todo se viene abajo cuando la nueva hija que han tenido, con el objetivo de salvar a la hermana enferma, decide que no quiere prestar su cuerpo para hacerlo y demanda a sus padres.
Dividirá a la familia, y al igual que habrá espectadores que su ¿ética? les dice que el uso de la ingeniería genética para salvar vidas es una vileza, se abrirá el debate dentro y fuera de la película, logrando una intensidad dramática que pretende mantenerla –con poco éxito- hasta el final de la película.
La postrada interpretación de la Camerón por su falta de credibilidad, la parte de la película dedicada al juicio por su pesadez, la narrativa lacrimógena muy habitual en un programa como “Estrenos TV” y los topicazos -sean de películas de niños enfermos o películas de juicios- hacen de La decisión de Anne que tengamos fácil que decidir, no ir a verla.
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“Estupendísima” critica la tuya.
Me sorprende como los que os queréis hacer pasar por críticos de cine descartáis sistemáticamente las películas “comerciales” (Sherlock Holmes, esta misma…) por considerarlas pobres… y sin embargo aceptáis un tochazo como es “Up in the Air”…
Supongo que es obligatorio…
Hola Sergio.
No pretendo hacerme pasar por critico, no hay una titulación que indique que alguien es crítico, solo doy mi opinión como también la dan los lectores que quieran hacerlo. Nuestros comentarios solo sirven para que los lectores puedan comparar con sus opiniones, y después ver diferencias o complementar. Luego ya depende de cada uno si da o no validez a la crítica, y sí se fía de ella para ir a ver o no una película.
Tampoco descarto sistemáticamente el cine comercial, ¿que ganaría con ello? Veo una película y expreso mi opinión, indiferentemente de su procedencia, presupuesto y destino. En mi caso no he aceptado “Up in the Air”, de ella dije: “No es la obra maestra que el marketing nos pretende vender, pero es una película sencilla con la que se puede pasar un buen rato. Si estuviéramos en un año con una cartelera de mayor calidad, Up in the Air hubiera pasado desapercibida. Veremos si después de un nuevo visionado de la película esta gana o pierde, lo descubriremos cuando la volvamos a ver en el formato domestico”.
Lo que es obligatorio no entiendo bien a que te refieres, ¿Por qué ha de ser obligado que se hable bien de “Up in the Air”? ¿Paga el estudio para hablar bien de ella? ¿Por no ser comercial? “Up in the Air” es tan comercial como Sherlock Holms, detrás de ambas películas hay una financiación de la misma calaña y un marketing igual de agresivo.
Creo que muchos, no se si también es tu caso, cometéis el error de no saber definir un producto comercial, hacéis dos bandos, cine comercial y cine no comercial, y dais por hecho que los críticos, analistas, estudiosos… hablan bien del cine no comercial y todo lo contrario del comercial.