
Solo tres cortometrajes de animación repartidos a lo largo de 6 años han sido suficientes para que el realizador Shane Acker pudiera tener acceso al formato largo.
Para todos aquellos que aman la animación es una noticia grata, es preferible ver al mando de una película de animación a un autor que se ha labrado el camino a pico y pala.
Es cierto que su debut detrás de las cámaras con The Hangnail (1999) “apestaba” demasiado a un Bill Plympton, luego llegaría The Astouding Talents of Mr. Grenade (2003) un trabajo con mucho éxito que a mi personalmente no me gusto nada, pero denotaba una evolución en el cuidado de la dirección artística. Dos años después aunaría este cuidado de la estética y una buena realización en 9 (2005), logrando su mejor trabajo y toda una revolución en el medio, lo que le sirvió para obtener una nominación a los Oscars.
El talento que derramaba en 9 se advertía a miles de kilómetros, y era necesario que Hollywood se fijara en este autor y le dieran una oportunidad. Aquí es donde entra la pareja Timar Bekmambetov y Tim Burton, el primero es el horripilante director de Wanted (2008) y el segundo es de sobra conocido.
Un apoyo económico y el nombre de Tim Burton en primera línea era el empujón que necesitaba Shane Acker para llegar al gran público, oportunidad que ha sabido aprovechar.
9 es una película de ciencia ficción, de género apocalíptico, donde las máquinas están exterminando lo que queda de la civilización. Actores de renombre doblan al grupo formado por los 9 protagonistas, Elijah Wood, Jennifer Connelly, Martin Landau o Christopher Plummer entre otros.
El primer problema que se observa es la poca confianza de los productores para que Shane Acker se pusiera a los mandos de una nueva historia y no un remake de su cortometraje 9, o la poca creatividad revelada en el realizador que ha tenido que regresar nuevamente a su último éxito. Realmente no tenemos ni idea de las causas, quienes tomaron la decisión o si por el contrario se trató de una decisión unánime. Lo que si es una evidencia es la idea de explotar un éxito y no arriesgarse con una nueva propuesta.
Esto nos lleva a que Shane Acker se ha visto obligado a alargar su cortometraje 9 hasta lograr convertirlo en un largometraje, y eso se nota. Aquello que se insinuaba en 9 (2005) aquí lo ha tenido que explicar con pelos y señas, porque sino no pasaba de los 70 minutos ni de broma.
Fuera de ese error de guión ocasionado para alargar una historia que no le hacía falta, pocas pegas podemos ponerle a la película, la dirección artística es impresionante y la realización es eficaz. La película esta muy bien y es entretenida.
Otro dato que debemos tener en cuenta es su presupuesto, solo 23 millones de euros –solo en comparación con las cifras que se mueven en Hollywood-, debería tomar nota Planet 51 que con todo el dinero que ha dispuesto no ha logrado ni llegarle a la planta de los pies a una producción tan pequeña y minoritaria como es 9.
Acker no ha dispuesto de más dinero por cuestiones lógicas, no se trata de una película navideña, ni en la línea de Pixal u los otros estudios, y ha sido normal que no se invirtiera más en un producto destinado a un reducido grupo de espectadores, aún así Acker se ha visto obligado a dulcificar a sus personajes y a la historia mínima con el objeto de llegar al mayor número de personas, tampoco era pegársela con la taquilla en su opera prima, no ha tenido más remedio que ceder.
Veremos si en su próxima producción demuestra más valor o le dan más libertad y podemos descubrir el verdadero talento de este autor.
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hola, quisiera saber que significan los simbolos , gracias