
Hugh Grant repite por tercera vez con Marc Lawrence, en la tercera película de este último como realizador dentro del mismo género, la comedia romántica. Lo que no repite es la actriz principal, que para este título Lawrence coge a Sarah Jessica Parker, la peor actriz y con menos carisma de las que han trabajado con el director en sus tres filmes.
Esta vez la formula no es aquella de “chica conoce a chico, se enamoran y se juntan”. La razón es sencilla, la edad elevada de los actores que no serían creíbles en esos papeles. En esta ocasión forman un matrimonio que han de reencontrarse. Vale, es cierto, es la misma fórmula, pero es lo único positivo que se me ocurría decir de esta película.
La pareja protagonista forman un matrimonio que son testigos de un asesinato y deben acogerse al programa de protección de testigos hasta que se celebre el juicio. Son ocultados en un rancho, ahora Meryl y Paul deberán adaptarse a las costumbres de la gente del campo.
¿Qué fue de los Morgan? es tan petulante como se puede apreciar en su propio argumento. De acuerdo, hay gente que le hace gracia ver lo torpe que es Sarah Jessica Parker ordeñando una vaca o la relación de Hugo Grant con los caballos, pero seamos sinceros, por mucho que nos haga reir Grant y no la Parker, la película es muy mala, demasiado mala. Una falta de originalidad que llega a ser insultante.
Si las películas anteriores de Mac Lawrence eran malas, ahora van resultar que son buenas en comparación con este último bodrio. Habrá quienes digan que se rieron viendo esta película, que lo pasaron maravillosamente en el cine, pero también hay quienes siguen la carrera de Steven Seagal, no se piernden ni una sola película suya, y dicen entretenerse mucho con su cine.
En ninguno de los dos casos existe la subjetividad, Steven Seagal es tan mal actor como ¿Qué fue de los Morgan? es una mala película.
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