15 ene 10

La popularidad y el recuerdo en la memoria colectiva de Scherlock Holmes viene dada más por los pastiches literarios de la obra de Arthur Conan Doyle y diferentes adaptaciones a otros medios, que de las novelas empalagosas protagonizadas por el detective.

Conan Doyle aplicaba a sus novelas una formula que recogía de la obra de Edgar Allan Poe, precursor de la novela policiaca y de misterio. El famoso detective Auguste Dupin resolvía los casos después de una meticulosa observación y reflexión, luego se encargaría su amigo –en este caso el narrador- de subrayar las virtudes del detective y explicar al lector la resolución del caso.

Holmes crearía su Dupin particular al que llamaría Scherlock Holmes y daría un nombre al narrador, Doctor Watson. Holmes es un buen boxeador, hábil con la espada, no le faltan conocimientos químicos, músico y un adicto a la droga, la sensibilidad al arte se combinaba en la personalidad del detective con los deseos más oscuros.

Guy Ritchie, realizador que todavía hoy día sigue sacando tajada del único éxito destacable en su carreraza, Snatch (2000), conserva las peculiaridades que Conan Doyle dio a Holmes, pero traiciona la fórmula literaria de la obra, afortunadamente para muchos, desesperadamente para los más puritanos seguidores de la obra de Doyle.

Innumerable de veces ha sido llevado al cine Sherlock Holmes, adaptaciones juveniles, adultas, en dibujos animados, series para televisión… Pero hay dos títulos destacables en la cinematografía, hoy día todavía insuperables, por una parte se trato de una adaptación fiel de El perro de Baskerville (Terence Fisher, 1959), y en 1970 fue Billy Wilder quien adapto un pastiche literario, La vida privada de Sherlock Holmes. Ni que decir que la obra de Guy Ritchie queda lejos de la calidad cinematográfica de estas dos propuestas.

Sherlock Holmes (2010) ha querido salir de la norma y acercar al personaje al espectador de hoy, convertir al detective en un héroe de acción contemporáneo, dejando atrás esas características que lo definían como personaje reflexivo, hacerlo más afín a un personaje más comercial requerido por el espectador de hoy día. Un hombre capaz de dar puñetazos como el que más, de tener una replica verbal para todo, una mente brillante y ser un galán seductor. Al detective lo han convertido en un Superhéroe de Marvel.

Robert Downey, con un físico alejado del personaje descrito por Conan Doyle, es el elegido para representarlo, solo ha tenido que repetir su interpretación para Iron Man. De la misma forma Jude Law, otro actor en las antípodas con respecto al personaje del Doctor Watson, es quien lo interpreta, quedando lejos ese carácter de médico bonachón y “abuelo” cariñoso, no con la intención de ofrecer una adaptación libre que busca una nueva forma de ver el personaje, solamente por cuestiones comerciales.

El Londres victoriano reproducido en la película es sobresaliente, y el estilo modernista de los personajes se adapta loablemente, las escenas de acciones son muy entretenidas, pero narrativamente la película deja mucho que desear, demasiado pobre. BlackwoodMark Strong- es el nuevo enemigo al que debe vencer el protagonista, más que un adversario, un súper villano con intenciones apocalípticas.

Por mucho que no lo deseemos, es imposible no ver una mala adaptación de un cómic de superhéroes que una forma digna de llevar el personaje al cine. Desafortunadamente no estamos ante la que pretendía ser la película definitiva de Sherlock Holmes, pero siempre nos quedara Billy Wilder y Terence Fisher para recordar tiempos mejores.

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Una Respuesta a “Crítica de la Película Sherlock Holmes”

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