
Roland Emmerich regresa a las andadas, secundado por los grandes estudios de Hollywood, y por supuesto con el apoyo de la taquilla. Ya hace tiempo que el realizador alemán abandonó su etapa europea, edificada en un cine presuntuoso, con El arca de Noe como la película emblema que le sirvió para ganarse las simpatías del cine del otro lado del Atlántico. Lo que nunca presentimos fue que Emerich, una vez instalado en la meca del cine daría pasos de cangrejo en vez de progresar como la mayoría de sus coetáneos.
Hoy día, ya convertido en un artesano de grandes producciones, amparadas en el artificio de los efectos especiales, con formulas narrativas repetidas hasta la saciedad, un cine el de Emerich que funciona como los pañuelos de papel, ver, tirar y no recordar jamás, eso si nuestros estómagos son capaces de soportar el primer paso.
2012 es el título de su próximo estreno, del que ya esta disponible un trailer lo suficientemente explicativo para que no nos llevemos ninguna sorpresa cuando vayamos a ver esta película.
Hace ya más de 70 años que Hollywood planteó una fórmula narrativa que definiría el cine llamado de “catástrofe”, fue de la mano de W. S Van Dyke que nos llegó la popular San Francisco. Por vez primera los espectadores iban a sentir lo que era estar en medio de un terremoto, como fue el que asolo la ciudad de San Francisco en 1906 y que retraba esta película, nominada a seis oscar de la academia, incluido el de mejor película.
Grandes efectos visuales y una formula narrativa que todavía hoy día continúa repitiéndose. Se planteaba la vida de numerosos personajes en un momento conflictivo, que con la llegada de la catástrofe natural de turno les harían ver las cosas de otra manera. De esta forma, teníamos desde la pareja en un momento de crisis matrimonial, al ciudadano anónimo que resultaba ser un valiente, o al presumido que finalmente actuaba como un cobarde, sin faltar aquel personaje fácil de encariñarse con él, que el guionista en un alarde de lograr la lágrima fácil del espectador, lo iba a llevar a una muerte cruenta. Un cine coral que al final de la historia la mayoría de los personajes habrían solucionado sus conflictos, mientras que el resto encontrarían la muerte.
Jean Negulesco nos traería en 1953 otras de las grandes obras maestras del cine de “catastrofe”, El hundimiento del Titánic, ganadora de un oscar al mejor guión, que nos retrataba el drama de sus personajes por encima de la acción y efectos visuales.
Sería la década de los 70 que tendría este género como insignia, cuando se estrenara el mayor número de ellas, logrando éxitos de crítica y publico.
Aeropuerto estrenaría la gran lista de películas, realizada en 1970 y dirigida por George Seaton, y con 10 nominaciones a los oscar a la espalda. Reuniría a un gran puñado de antiguas estrellas clásicas del celuloide, estratagema que seguirían el resto de producción de la década. De esta forma en 1972 La aventura del Poseidon se anunciaba como la película de los seis oscar haciendo referencia a la participación de seis intérpretes ganadores de un oscar, muchos hoy día están convencidos que este título gano seis oscars.
1974 vería estrenarse los dos títulos más famosos de este género, hoy todavía recordados, El coloso en llamas de John Guillermin y Irwin Allen. Y Terremoto de Mark Robson.
A lo largo de esta misma década muchas de esas películas verian sus secuelas y remakes, con la llegada de los 80 se fue diluyendo el genero hasta tener un pequeño renacimiento a finales de los 90, pero títulos que plagiaban fórmulas de antiguos éxitos, con realizadores al frente inferiores a los de antaño, y dejando el trabajo de personajes o el bueno guión a mercedes de grandes efectos especiales con el objetivo de deleitar al espectador con accidentes y defunciones sensacionalistas.
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