
Echando la vista atrás y observando la filmografía e inquietudes de Spike Jonze no debería extrañarnos ver al autor dentro del berenjenal que significa llevar a la pantalla grande la obra de Maurice Sendak, autor que publico Donde viven los monstruos allá por el año de 1963 y que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas, obra considerada hoy día un referente de la literatura infantil.
Cuento muy complicado de leer para un adulto, pero aún así lleno de segundas lecturas que abren varias vías al debate. Sendak nos narró los miedos, sueños prohibidos, pesadillas y deseos de libertad que tiene todo niño. Trazó la rebeldía que cualquier individuo tiene a edad temprana. Llevar estos planteamientos a la gran pantalla se convierte en una tarea complicada, tal vez por ello, nunca antes fue adaptado Maurice Sendak a pesar de la gran popularidad en su país de origen. Obviamos la adaptación teatral de esta obra, también la incursión del autor en la animación televisiva y las grandes influencias de este título en una película como fue Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986).
Max (Max Record) un pequeño vestido con piel de lobo realiza una travesura tras otra, ocasionado una gran discusión con su madre (Catherine Keener). Max decide abandonar el hogar y se embarca hasta llegar al mundo de los monstruos, allí él es uno más donde puede dar rienda suelta a sus deseos y fantasías. Una vez terminada la diversión Max emprende el camino de vuelta a casa, donde le espera un buen plato de comida y el calor de los suyos.