El otro día fuí a ver la nueva película de los estudios de Crepúsculo, Push, ya que, aparte, era una película del género que me gustaba y no me gusta perderme ese tipo de película porque no llegan demasiadas últimamente.
La película nos cuenta la historia de varios personajes con poderes sobrenaturales y cómo éstos están siempre controlados por La División, una agencia gubernamental clandestina, que, en realidad, tiene un objetivo mayor: convertir a gente normal en soldados con poderes.
El problema es que no todos quieren cooperar y por eso se producen “extrañas desapariciones”.
Nick Gant es un hombre que se oculta de la División (o al menos eso cree) que tiene poderes telequinéticos aunque no los usa demasiado bien porque no practica con ellos. Un buen día se encuentra con Cassie, una chica de 13 años capaz de vislumbrar el futuro.