4 dic 09

Como suele ser habitual en nuestra industria, entiéndase este último término como un eufemismo, llevamos un retraso dilatado en años en comparación con Hollywood, lo que allí una vez funciono, en nuestra cartelera patria nos hacemos eco muchos años después. La premisa no solo es válida cinematográficamente hablando, en otros aspectos sociales ocurre igual, pero contrariamente y cayendo en lo absurdo, las malas artes las copiamos de inmediato.

En la década de los ochenta pegaba fuerte lo que vino a llamarse cine universitario, no solo dirigido a este sector de espectadores, sino protagonizado por personajes fácil de identificarse con ellos. Llegaron los Porkys, los albóndigas en remojo, las juergas universitarias, las novatadas, los campamentos de verano… y las interminables secuelas que fueron llegando a lo largo de más de una década, primero a la pantalla grande y luego al video doméstico.

En España las películas de Manolo Escobar daban sus últimos coletazos, Mariano azores junto a la pareja Pajares y Esteso engendraron un término tan despectivo como el de Españolada, Almodóvar todavía era un gran desconocido, y los grandes autores que despuntaron en los setenta habían cedido a aquello que tanto habían criticado.

La cartelera española estaba desconectada con el público juvenil, que afortunadamente para ellos –desafortunadamente para los que amamos el cine- Hollywood los abastecía con un gran número de títulos como los enumerados más arriba.

.. continuar leyendo ..