
Llega un título que le precede cierta fama, pero también repleto de trampas emocionales, de forma que el espectador se dividirá en dos bandos, aquel que llorará a lagrima viva durante la proyección, y ese otro que sentirá que están jugando con su inteligencia, yo me sitúo en el segundo grupo.
Es un film difícil en el sentido de que ambos espectadores pudieran tener razón, seguramente debamos esperar nuevos visionados y dejar pasar el tiempo antes de lanzarnos a la piscina apoyando a un bando u a otro.
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