
El 9 de septiembre llega a la cartelera alemana las aventuras de Vickie el vikingo, adaptación de la serie de dibujos animados germano-nipona que hizo furor en la televisión española allá por el último lustro de los setenta con un total de 89 episodios, serie de televisión que adaptaba las historias escritas por Runer Johnson.
Vickie era un pequeño vikingo hijo del jefe de la aldea de Flake, a pesar de su baja estatura y endeble musculatura, demostraba que con maña era posible resolver cualquier problema, incluso aquellos que los musculosos vikingos veían imposibles.
Todos recordamos como Vickie se rascaba la nariz, chasqueaba los dedos y daba un saltito diciendo -¡Lo tengo!-, era señal de que tenía la solución.
Hoy día muchos ven estas series clásicas como ñoñas, personas que no se han detenido a reflexionar sobre la diferencia entre animación de hoy y la de entonces. Vickie nos enseñaba que no siempre la fuerza bruta era la mejor solución, y lo hacía con diversión y entretenimiento. A pesar de ser una imitación de las historias de Asterix, Vickie el vikingo lograba tener su propia personalidad.